Ya vienen las caras negras, lentas, lentas, lentas
Las sombras, por entre los verdes árboles
Y al piano piano, la sonrisa muerta.
Las bocas negras, por entre los verdes ramajes
Y el frío largo por entre los coros
Y al coro coro, voces abismales.
Ya vienen los picos negros, enjutos, cimeros
Las plumas, por entre el ciego semblante.
Y al platillo platillo, el hierro eterno.
La escuálida lengua, relamiéndose nos viene
Verde y negra cabe toda la carne.
Y al cuerno cuerno, la encornada sierpe.
Ya vienen los arrullos, sobre el cansado viento
Y el cíngaro disforme que trae el soplo
Y al soplo soplo, el ojo cicatero.
Espantádmelos que yo venir no los vea
Despierten al insomne que se duerme
Que corra la voz ¡qué se pierde el sueño!
Se ahogaran en el agua de su propia tristeza
Se secaran los cantos plañideros
Y al plañir plañir, la palabra seca
Consumido vendrá el albacea jubiloso
Trae satisfecho el último deseo
Y al deseo deseo, el hombre roto.
A sí mismas se cantarán las palomas
Tornará mudo su canto y su vuelo
Y al vuelo vuelo, la paloma loca.
Yo voy entreteniendo el camino de la muerte
Con retratos mínimos de la vida
Y al vivir vivir, la muerte se muere.
Fernando Carmona
A Andrea Breckner
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